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Cronicas del Apocalipsis Pendiente 007

DESPACHO Nº 007 FECHA: 19 de abril de 2026

Desde: Topli Do, Serbia, Stara Planina. Rakija de ciruela destilada el año del bombardeo de la OTAN. El anfitrión lo dice con orgullo. Lo bebo con respeto y cierta cautela estructural.

Esta semana el mundo ha competido con ahínco por ver quién decía la cosa más inverosímil con cara más seria. Ha sido una semana productiva. Tomo nota desde un cuarto con una ventana que da a un patio donde tres gallinas llevan días mirando la pared con más consistencia filosófica que cualquier gobierno occidental analizado en este despacho. Un perro tzar planinac del tamaño de un oso menor me observa desde la puerta con una expresión que, si tuviera subtítulos, diría: ¿y a este quién lo dejó entrar?

El Secretario de Guerra reza a Quentin Tarantino sin saberlo

El miércoles 15 de abril, Pete Hegseth, Secretario de Guerra de los Estados Unidos, ofició un servicio religioso en el Pentágono. Ante los militares reunidos, leyó una oración. La oración decía, entre otras cosas: "El camino del aviador caído está asediado por todos lados por las iniquidades de los egoístas y la tiranía de los hombres malvados. Bendito sea el que, en nombre de la camaradería y el deber, guía a los perdidos a través del valle de las tinieblas."

Samuel L. Jackson lo reconoció antes que el propio Pentágono.

La oración es, palabra por palabra, el monólogo de Jules Winnfield en Pulp Fiction, el discurso que el personaje recita justo antes de ejecutar a alguien a tiros. Tarantino lo tomó a su vez de una película de artes marciales japonesa de 1973. El versículo real de Ezequiel 25:17 tiene dos líneas y no menciona a ningún aviador. La cadena de transmisión teológica es: Dios — Ezequiel — película de karate japonesa — Tarantino — Samuel L. Jackson — Pentágono — guerra contra Irán. Amén.

No sé qué es más deprimente: si un payaso dando un comunicado de prensa, leyendo el monólogo de un asesino a sueldo como si fueran las palabras del Señor, o los cientos de militares del Pentágono con la cabeza agachada y los ojos cerrados escuchándolo en silencio devoto. En algún punto entre esas dos imágenes se encuentra el estado actual de la civilización occidental.

Lo único que podría resolver esto de forma limpia y definitiva sería el meteorito de Armageddon, y aprovechando que Bruce Willis ya no está entre nosotros para desviarlo, igual esta vez llegaba a destino. Que en paz descanse, y perdón por el pensamiento. Era un buen hombre. El problema es que nos dejó justo cuando más falta hacía.

El portavoz del Pentágono salió a defender a Hegseth con el argumento de que quien dijera que había citado mal a Ezequiel "estaba vendiendo noticias falsas e ignoraba la realidad", lo cual es una forma de confirmar los hechos que merece reconocimiento técnico. Hegseth no ha aclarado si el resto de su teología militar proviene de Kill Bill o de Reservoir Dogs. Tarantino no ha comentado. Probablemente esté escribiendo el guion.

Trump diagnostica la economía española desde Truth Social a las tres de la mañana

El sábado 18 de abril, Trump escribió en Truth Social: "¿Alguien ha mirado lo mal que le está yendo al país de España? Sus cifras económicas son absolutamente horrendas. ¡Es triste de ver!"

El FMI, que entre sus muchas limitaciones no incluye la de mentir sobre los datos que publica, había comunicado esa misma semana que España es la economía con mayor crecimiento de las grandes economías europeas, por encima de Alemania, Francia e Italia, con capacidad adicional para absorber el impacto del cierre de Ormuz gracias a su inversión en renovables. Horrendo.

Lo escribió porque España fue uno de los primeros países europeos en condenar la guerra contra Irán. La relación entre la posición geopolítica de un país y la calidad de sus cifras macroeconómicas es, en la cosmología trumpiana, directa e inmediata. Si estás con Trump, tu PIB sube. Si no estás con Trump, tus cifras son horrendas, aunque el FMI diga lo contrario, que es una institución que en este momento Trump tampoco aprecia especialmente porque tampoco le dan la razón en todo.

El Gobierno español respondió con datos. Los datos no cambiaron nada. Trump no leyó los datos. Las gallinas de mi patio llevan tres días mirando la pared con más rigor empírico que el presidente de los Estados Unidos. El tzar planinac al menos mira hacia donde hay algo que ver. Todos llegamos a la conclusión que el presidente de EEUU necesita control parental en su móvil.

La derecha española celebra a la ganadora de unas elecciones en las que no se presentó

María Corina Machado llegó a Madrid esta semana. El PP la recibió en su sede de Génova con honores de jefa de Estado. Feijóo declaró públicamente que ella "ha ganado las elecciones en Venezuela." Almeida le entregó la Llave de Oro de la ciudad de Madrid, distinción reservada habitualmente a jefes de Estado. Ayuso la recibió. Vox también. Carlos Baute actuó en la Puerta del Sol.

Machado no se presentó a las últimas elecciones venezolanas. Se presentó Edmundo González. González está actualmente hospitalizado y no pudo asistir al acto. La candidata que no fue candidata recibió la llave de una ciudad que no es la suya, en nombre de unas elecciones que no ganó por no presentarse, aclamada por un partido cuyo líder lleva dos años explicando que él ganó unas elecciones que tampoco ganó. El ministro Óscar Puente lo resumió en cinco palabras en X: "Es la ganadora… como él." No tengo nada que añadir. A veces la realidad tiene mejor timing que cualquier corresponsal borracho.

Granada, o cómo Abascal convirtió un mitin en un experimento sobre los límites del Estado de derecho

El jueves 16 de abril, Santiago Abascal celebró un mitin en la Plaza de las Pasiegas de Granada, a los pies de la Catedral. Fuera, un grupo de contramanifestantes antifascistas estaba concentrado, separado del acto por un cordón policial. Hasta aquí, una escena habitual en cualquier democracia efervescente.

Lo que ocurrió después no lo es tanto. Abascal tomó el micrófono y anunció que iba a "avanzar por esa calle." El verbo elegido no fue dialogar, no fue pedir, no fue esperar. Fue avanzar. Hacia el cordón policial que separaba su concentración de la concentración contraria. Su séquito de seguridad, más los “simpatizantes”(por no llamarlos Fuerzas Paramilitares de la Reconquista ) que lo rodeaban, rompieron el cordón. Se produjeron agresiones a los contramanifestantes. La policía cargó. Los que recibieron las cargas fueron, mayoritariamente, los antifascistas, que estaban al otro lado del cordón que los ultras acababan de romper. Hay una persona detenida. La vicesecretaria de organización de Vox recibió un bote de pintura. Abascal declaró que era un "delito electoral." El partido que rompió el cordón policial denunció que se estaba vulnerando su acto democrático. La lógica tiene la misma coherencia que la oración bíblica de Hegseth, pero con más violencia y menos presupuesto de producción.

En cualquier país con una aplicación consistente del Estado de derecho, un líder político que desde un micrófono llama públicamente a sus simpatizantes a romper un cordón policial hacia una concentración contraria enfrentaría consecuencias jurídicas claras. En España esas consecuencias están siendo procesadas con la velocidad habitual de las instituciones, que tiene nombre técnico: tiempo geológico. Mientras tanto, Abascal tiene un mitin en Sevilla el próximo jueves. Esperemos que esta vez no le dé por querer avanzar sobre el Alcázar para reconquistar lo morisco, a lomos de un corcel de leyenda, que con la épica que gasta últimamente y los presupuestos que maneja, acabaría montado en un burro artrítico con una bandera de España clavada en el aparejo, convencido igualmente de que está haciendo historia.

Las gallinas siguen mirando la pared. El tzar planinac se ha tumbado delante de la puerta y ronca con la tranquilidad de quien no lee las noticias y toma decisiones acertadas al respecto. El rakija del año del bombardeo se ha acabado. El anfitrión ha bajado al sótano a buscar otra botella de la misma cosecha. No sé si eso es una buena o una mala noticia. Como casi todo esta semana.

Teo García. Corresponsal. Pasaporte: varios, ninguno en regla desde 1989.

Este despacho fue escrito en compañía de tres gallinas de criterio independiente y un perro que pesa más que la mayoría de argumentos escuchados esta semana. Sus conclusiones sobre la situación internacional son idénticas a las mías, aunque ellos las expresan mirando una pared y roncando respectivamente, que en términos de impacto político es aproximadamente lo mismo