Cronicas del Apocalipsis Pendiente 010
Despacho n.º 010 — Fecha: 1 de mayo de 2026
Desde: Trilofos, Grecia. Laderas del monte Grammos, frontera con Albania, 1.148 metros de altitud. Antes se llamó Slimnitsa durante la ocupación otomana. Ahora no lo llama nadie porque nadie sabe que existe. Tsipouro casero de un pastor que lleva cuarenta años en la misma ladera y que cuando le pregunté cómo se llamaba el pueblo me miró como si le hubiera preguntado cómo se llama el aire.
Es primero de mayo. El mundo celebra el Día Internacional del Trabajador con la energía específica de quien lleva ciento treinta y siete años celebrando el mismo día sin que las condiciones del trabajador hayan mejorado en la proporción que las celebraciones sugerirían. Tomo nota desde una piedra plana con vistas a tres países simultáneamente, dependiendo de hacia dónde sople el viento y de si el mapa que uses reconoce esta frontera o prefiere ignorarla como el GPS ignoró el camino para llegar hasta aquí. El tsipouro huele a resina y a decisiones irreversibles. Lo estoy bebiendo con la resignación de quien ya sabe que el mundo seguirá igual cuando termine el vaso y decide terminar el vaso de todas formas.
El Primero de Mayo de CCOO y UGT, o cómo convocar una huelga general sin convocarla nunca
En España, CCOO y UGT han convocado más de cien manifestaciones bajo el lema "Derechos, no trincheras. Salarios, vivienda y democracia." Es un lema que tiene todo lo necesario para no comprometer a nadie con nada concreto: está en contra de las trincheras, lo cual es una postura valiente en un país donde las trincheras llevan ochenta años sin estar de moda. Está a favor de los salarios, lo cual es una reivindicación con la especificidad de un horóscopo. Y está a favor de la democracia, que en el vocabulario sindical contemporáneo significa aproximadamente lo mismo que estar a favor del buen tiempo: nadie en contra, nadie dispuesto a mojarse por conseguirlo.
El acto central no se ha celebrado en Madrid, como de costumbre, sino en Málaga, porque hay elecciones autonómicas en Andalucía y la ministra de Trabajo Yolanda Díaz necesitaba un escenario. Los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, han acudido a Málaga. Madrid ha tenido su propia manifestación con cincuenta mil personas, representantes del PSOE en primera fila y ningún representante de los trabajadores de las plataformas de reparto, que no están sindicados en CCOO ni en UGT porque los algoritmos de contratación no contemplan el derecho de afiliación y los sindicatos mayoritarios llevan años gestionando esa contradicción con la misma energía con que gestionan todo lo que les incomoda: con una mesa de trabajo y un comunicado.
En Aragón, los secretarios de CCOO y UGT han defendido mantener el diálogo social con el gobierno de PP y Vox. El diálogo social con el gobierno de PP y Vox. En el Día del Trabajador. Con PP y Vox. El sindicato que nació para no dialogar con quienes explotan a los trabajadores dialoga con quienes explotan a los trabajadores porque el diálogo social "es un activo que ha sido ininterrumpido, gobierne quien gobierne." Gobierne quien gobierne. Incluido Vox. La frase merece una placa en algún museo de la rendición bien negociada.
Los trabajadores de la economía de plataformas, los falsos autónomos, los riders, los que hacen tres trabajos para pagar un alquiler que CCOO y UGT denuncian en sus pancartas mientras sus fondos de pensiones invierten en las inmobiliarias que suben ese alquiler, no han tenido representación en el escenario principal. Han tenido, en cambio, la oportunidad de ver a sus representantes sindicales compartir escenario con representantes del partido de gobierno que lleva dos años bloqueando la ley de vivienda que los sindicatos exigen en sus pancartas. El círculo se cierra con una elegancia que solo produce la práctica sostenida de la contradicción institucional.
Trump rompe con Meloni porque defendió al Papa, e Italia descubre que la alianza con los fascistas americanos tiene letra pequeña
Giorgia Meloni llevaba dos años siendo la favorita europea de Trump. La invitó a su toma de posesión. La llamó "brillante." Le dio el trato preferencial que en la administración Trump equivale a no insultarte en público más de una vez por semana. Todo iba bien hasta que el Papa León XIV, primer pontífice estadounidense de la historia y compatriota de Trump, dijo que la guerra es mala. Trump lo llamó "débil" y "terrible para la política exterior" en Truth Social. Meloni dijo que eso le resultaba "inaceptable." Trump le respondió en el Corriere della Sera con la sutileza que le caracteriza: "Inaceptable es ella."
Lo que siguió merece transcripción literal porque la realidad, en su mejor forma, no necesita edición. Trump dijo que Meloni "no le ayuda a conseguir petróleo." Que Italia "no quiere involucrarse" en la guerra. Que está "shockeado" porque "pensé que era valiente, pero me equivoqué." Que a Meloni "no le importa si Irán tiene un arma nuclear capaz de hacer saltar por el aire a Italia en dos minutos." Que Italia no quiere enviar dragaminas al estrecho de Ormuz. Que "la OTAN es un tigre de papel." Todo esto lo dijo a un periodista italiano, en un diario italiano, sobre la primera ministra de Italia, en lo que los analistas de relaciones internacionales llaman un "error de cálculo diplomático" y lo que el resto llamamos hablarle mal de su madre a alguien en su idioma delante de su familia.
El resultado fue el único milagro político documentado en Italia en los últimos treinta años: la oposición y el gobierno italiano se unieron. El Partido Democrático salió a defender a Meloni. Meloni salió a defender al Papa. El ministro de Exteriores Tajani dijo que Meloni "nunca rehúye decir lo que piensa." El mismo Tajani que lleva dos años sin decir nada que pudiera molestar a Washington. Italia descubrió en cuarenta y ocho horas que ser el mejor amigo de Trump tiene las mismas condiciones que ser el mejor amigo de alguien que no tiene amigos: funciona mientras estés de acuerdo en todo, y termina en el momento exacto en que el Papa dice que la guerra es mala y tú tienes la desgracia de estar de acuerdo con él.
Trump, mientras tanto, dijo en Las Vegas que la guerra en Irán "va viento en popa" y que "debería terminar muy pronto." El petróleo a 113 dólares el barril. Cuarenta y cinco millones de personas en riesgo de hambre aguda según el Programa Mundial de Alimentos. Meloni, "shockeada." El Papa, en Argelia, visitando un hogar de ancianos, completamente sereno. Alguien en esta historia tiene las prioridades en orden. El resto estamos procesando quién es.
Israel detiene a 175 activistas de la flotilla en aguas internacionales del Mediterráneo mientras la UE toma nota muy preocupada
sta semana la Marina israelí abordó en aguas internacionales del Mediterráneo una flotilla de activistas que intentaba llevar ayuda humanitaria a Gaza. Detuvo a 175 personas en aguas internacionales, que es el espacio marítimo donde el derecho internacional dice explícitamente que no puedes detener barcos de otros países sin su consentimiento. La UE tomó nota. Kallas dijo que las conversaciones continuarán. Alemania e Italia pidieron prudencia. España protestó. Los 175 activistas fueron trasladados a Israel y posteriormente deportados. El proceso completo duró menos de lo que tarda la UE en redactar una declaración de preocupación.
Entre los detenidos había ciudadanos de varios países europeos, incluyendo españoles. Un ex primer ministro europeo fue deportado en un vuelo comercial con escolta. Netanyahu declaró que los activistas eran "agentes del terror disfrazados de activistas de paz." La definición de agente del terror se amplía esta semana para incluir a ex primeros ministros europeos con equipaje de mano y pancartas. A este ritmo, para finales de año la lista de antisemitas y agentes del terror de Netanyahu incluirá a suficientes países, instituciones e individuos como para que resulte estadísticamente más sencillo listar a quienes no están en ella. Me estoy quedando sin espacio en la columna de la derecha de la tabla.
El pastor de Trilofos lleva un rato mirando las montañas sin decir nada. Le he preguntado qué piensa de todo esto. Me ha rellenado el vaso de tsipouro sin responder. En los Balcanes eso es una respuesta. Y no es la peor que he recibido esta semana.
Teo García. Corresponsal. Pasaportes: varios, ninguno en regla desde 1989.
Este despacho fue escrito en Trilofos, Grecia, a 1.148 metros de altitud, en un pueblo que antes se llamó Slimnitsa y que ahora no lo llama nadie. El pastor del tsipouro habla griego, macedonio y un dialecto que no figura en ningún atlas lingüístico conocido. Entiende perfectamente lo que pasa en el mundo. Ha decidido no opinar. Es el hombre más sabio que he conocido en lo que va de año.