Cronicas del Apocalipsis Pendiente 011
Despacho n.º 011 — Fecha: 8 de mayo de 2026
Desde: Fontainhas, isla de Santo Antão, Cabo Verde. Atlántico. Un caserío de casas de colores colgado en un acantilado volcánico al que solo se llega a pie por un camino excavado en la roca. Grogue de caña de azúcar destilado en el trapiche del vecino, que tiene una sonrisa de ochenta años y ninguna prisa. El Atlántico está ahí abajo. Muy abajo. No me asomo.
Llegué aquí por un camino que el GPS llamó "ruta no recomendada" y que un lugareño llamó "el camino" con la naturalidad de quien no entiende que existan otros. Tardé una hora en recorrer tres kilómetros de piedra volcánica excavada en el acantilado con el océano a un lado y la roca al otro. El grogue huele a caña fresca y a decisiones que mañana habrá que explicar. Lo estoy bebiendo igual que el mundo gestiona sus crisis: sin demasiada reflexión previa y con la esperanza de que salga bien.
Desde aquí, con el Atlántico de testigo y sin cobertura suficiente para la indignación instantánea, les informo del estado de las cosas.
Ayuso va a México diez días a reivindicar a Hernán Cortés y a hacer de manager de Nacho Cano, y lo llama agenda internacional
Isabel Díaz Ayuso salió de Madrid el domingo 3 de mayo con una delegación de asesores y cargos públicos cuyo número exacto el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha decidido mantener en el ámbito de la discreción institucional, que es la denominación oficial de "no os lo decimos." El portal de transparencia de la Comunidad de Madrid no publicó ni quién la acompaña, ni el coste del alojamiento, ni el importe de los billetes. Lo que sí se sabe, porque lo calculó la oposición y nadie lo desmintió con datos, es que el viaje cuesta aproximadamente 310.000 euros de dinero público.
La agenda incluía cuatro encuentros con empresarios mexicanos, una reunión con CEMEX, una reunión con Alsea, la Medalla de la Libertad del Congreso de Aguascalientes en sesión solemne y, punto culminante del itinerario institucional, un acto de apoyo al espectáculo de Nacho Cano en el Frontón México. Nacho Cano es un músico español. El espectáculo se llama Malinche. La presidenta de la Comunidad de Madrid viajó diez días a México con una corte de asesores pagada con impuestos de los madrileños para asistir al espectáculo de un músico español en México. El ministerio de Cultura no fue informado. La agenda turística de la Riviera Maya tampoco aparece en el portal de transparencia, pero Xcaret sí figura en el itinerario oficial.
El punto de fricción llegó cuando Ayuso decidió aprovechar el viaje para reivindicar la figura de Hernán Cortés y el legado del imperio español en México. Lo hizo en México. Ante mexicanos. Con la sensibilidad diplomática de quien lleva una antorcha encendida a una gasolinera y se pregunta por qué huele a combustible. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, no la recibió. El gobierno mexicano no la recibió. La oposición madrileña pidió disculpas formales a México desde la Asamblea de Madrid, lo cual es un hito político que merece reconocimiento: es la primera vez documentada que un parlamento regional español pide perdón a un país extranjero por el comportamiento de su presidenta autonómica en territorio de ese país extranjero. Bergerot lo resumió en la Asamblea con la precisión de quien lleva tiempo esperando la frase correcta: "Hay que ser ridícula para ir a México a reivindicar a un conquistador medieval en pleno siglo XXI."
Ayuso respondió desde México que la "izquierda radical" la había "expulsado" del país, lo cual tiene la misma relación con lo ocurrido que decir que te han expulsado de una fiesta a la que no te invitaron. Nadie la expulsó. El gobierno mexicano simplemente no abrió la puerta. La diferencia entre no invitarte y expulsarte es la diferencia entre la realidad y el victimismo con tarjeta de crédito institucional. Ayuso domina la segunda con una fluidez que en cualquier otro contexto llamaríamos talento.
Miguel Ángel Rodríguez, jefe de gabinete de Ayuso, declaró ese mismo día como imputado en Madrid por señalar a dos periodistas de El País que cubrían una información sobre la presidenta. Salió de los juzgados y cogió el primer vuelo a México para incorporarse a la delegación. La agenda institucional no se interrumpe por pequeñeces procesales.
El crucero del hantavirus llega a Canarias y la derecha española descubre que una pandemia también puede usarse para hacer campaña
El MV Hondius zarpó de Ushuaia, Argentina, en ruta hacia Cabo Verde y las Islas Canarias con 150 pasajeros a bordo. Antes de llegar a Cabo Verde, tres personas habían muerto y ocho casos de hantavirus habían sido identificados. El hantavirus es una enfermedad transmitida por roedores, rarísimamente contagiosa entre personas, sin potencial pandémico según todos los epidemiólogos consultados, y que en circunstancias normales generaría una nota de prensa y un protocolo sanitario. En circunstancias electoralmente convenientes genera otra cosa.
La OMS pidió formalmente a España que acogiera el barco. España dijo que sí. El presidente de Canarias, Fernando Clavijo, dijo que no quería que atracara en su territorio. El gobierno central dijo que era obligatorio por normativa internacional y humanitaria. Clavijo convocó reunión urgente con Sánchez. La derecha española, con la velocidad de reacción que solo produce el olfato electoral bien entrenado, convirtió el asunto en un frente de ataque al gobierno en aproximadamente cuarenta y ocho horas. Abascal vinculó el hantavirus con la inmigración. El PP habló de "falta de coordinación." Varios medios de comunicación del ecosistema derechista abrieron informativos con imágenes de trajes de protección y titulares sobre riesgo para la población canaria que los epidemiólogos desmintieron punto por punto, pero los desmentidos llegan siempre tarde y en letra pequeña.
El barco atracó en Tenerife. Los pasajeros fueron atendidos. Ningún canario se contagió. El dispositivo sanitario funcionó. La derecha encontró otro tema para el lunes. El hantavirus, que hasta el martes pasado era una enfermedad que el noventa y nueve por ciento de la población española no sabría definir, pasó a ser durante cuatro días el símbolo de la incompetencia gubernamental, la amenaza a la seguridad nacional y la prueba de que algo muy grave estaba ocurriendo. Luego pasó la semana. Ya habrá otra cosa.
Zapatero pidió desde Almería que la derecha apoyara al gobierno en lugar de politizar la situación. "Patriotas, ayuden al Gobierno." La frase tiene la misma probabilidad de éxito que pedirle a un tiburón que ayude a organizar la piscifactoría. Pero se agradece el optimismo.
Musk publica que Hitler era socialista, por lo tanto todos los socialistas son Hitler, y el mundo sigue girando
El jueves 8 de mayo, Elon Musk publicó en X: "Hitler was a socialist, therefore all socialists are Hitler." En español: Hitler era socialista, por lo tanto todos los socialistas son Hitler. La lógica es la siguiente: el partido de Hitler se llamaba Partido Nacionalsocialista. La palabra socialista aparece en el nombre. Ergo, Hitler era socialista. Ergo, todos los socialistas son Hitler.
Aplicando el mismo método: el Partido Democrático de los Estados Unidos lleva la palabra democrático en el nombre. Ergo, todos los demócratas son demócratas. Lo cual es verdad pero no dice nada. O: Donald Trump lidera el Partido Republicano. Los romanos eran una república. Ergo, Trump es romano. O: Elon Musk dirige una empresa llamada SpaceX. El espacio está fuera de la Tierra. Ergo, Musk no es de este planeta, lo cual es la única de las tres conclusiones que tiene algún respaldo empírico observable.
La capacidad lógica de este argumento es la de un mono de cinco años con un plátano y una caja de herramientas: tiene las piezas, no tiene instrucciones y produce resultados que nadie esperaba y que tampoco sirven para nada. Gustavo Petro le respondió desde Colombia con tres párrafos de historia del nazismo que Musk ignoró, porque Musk lleva años operando con la certeza de que el tamaño de su audiencia es un sustituto válido del rigor de sus argumentos, lo cual es también la lógica de los algoritmos de sus propias plataformas, así que al menos es coherente.
Lo verdaderamente inquietante no es que Musk publique esto. Lo verdaderamente inquietante es que lo publica el hombre que controla la mayor red social del planeta, que tiene contratos con el Pentágono para sistemas de comunicación militar vía satélite, que dirigió hasta hace poco el departamento encargado de reducir el gasto federal de los Estados Unidos, y que tiene más seguidores en X que habitantes tienen Alemania, Francia y España juntas. La diferencia entre Musk y cualquier otro señor con opiniones raras en internet es que las opiniones raras de Musk tienen infraestructura. Y satélites. Y contratos de defensa. Y la oreja del presidente de los Estados Unidos.
Al mundo le iría considerablemente mejor si Musk metiera la cabeza en su propio cohete y pusiera rumbo a Marte sin retorno. SpaceX tiene la tecnología. La humanidad tiene el motivo. Solo falta que alguien haga la propuesta en la junta de accionistas con el PowerPoint correcto.
El grogue se ha acabado. El vecino del trapiche ha bajado a buscar más caña con la calma de quien sabe que el Atlántico lleva ahí millones de años y no tiene prisa por ninguna de las cosas que acabo de escribir. Desde el acantilado de Fontainhas el mundo se ve pequeño y muy lejos. Las noticias llegan con retraso. Quizás ese sea el único antídoto disponible que no requiere receta.
Teo García. Corresponsal. Pasaportes: varios, ninguno en regla desde 1989.
Este despacho fue escrito en Fontainhas, Santo Antão, Cabo Verde, a tres kilómetros de camino volcánico del pueblo más cercano y a una distancia emocional considerable del resto. El vecino del trapiche lleva ochenta años destilando grogue con el mismo método y no ha publicado nada en X en toda su vida. Es, estadísticamente, el hombre más cuerdo de este despacho.