Zastava101Letras

Crónicas del Apocalipsis Pendiente 018

Despacho n.º 018 — Fecha: 30 de agosto de 2026

Atardecer en campo de girasoles de la llanura banata del Panónico

Desde: algún pueblo del Banato vojvodino que tiene nombre en serbio, en rumano, en húngaro y en el mapa de nadie. A orillas del Tamiš. Al atardecer de los últimos girasoles del año, todavía por cosechar en el mar panónico. Rakija de kruška viljamovka, pera Williams, que me convida el pastor que trae las vacas de vuelta del río, después de que se hayan refrescado toda la tarde. Aquí se habla en cinco lenguas y se escribe en seis alfabetos. El pastor habla en todas menos en la del resto del mundo, que es la única que no sirve para nada.

El Tamiš baja despacio esta tarde, como baja siempre, con la tranquilidad específica de un río que lleva milenios pasando por aquí y ha visto suficiente como para no apresurarse. Las vacas salen del agua con esa dignidad húmeda y satisfecha de quien ha tomado una decisión correcta. El pastor me ha dado la rakija sin preguntar, con el gesto de quien ofrece algo obvio. La viljamovka sabe a pera madura y a agosto que se acaba. Los girasoles están quietos en el atardecer, con las cabezas inclinadas hacia el este, que es donde estaba el sol esta mañana y donde ya no está, pero ellos siguen mirando por costumbre o por lealtad, que en los girasoles es lo mismo.

Desde aquí, donde cinco lenguas conviven sin que nadie haya necesitado firmar ningún tratado al respecto, informo del estado del mundo.

Trump firma el mayor acuerdo petrolero de la historia con Venezuela, que es el país al que capturó militarmente hace ocho meses, por si alguien llevaba la cuenta

El viernes 28 de agosto, Donald Trump anunció en Truth Social que Estados Unidos había firmado "el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial" con Venezuela. El acuerdo otorga a empresas estadounidenses, principalmente Chevron y Halliburton, el control mayoritario sobre 65.000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas, lo que representa aproximadamente el 21% del total de reservas del país. Trump dijo que esto "más que duplica las reservas petroleras de Estados Unidos" y reducirá los precios de la gasolina. El secretario de Estado Marco Rubio lo llamó "una gran victoria." El secretario de Guerra Pete Hegseth, que sigue rezando el monólogo de Pulp Fiction en el Pentágono, también participó en las negociaciones, lo cual es una combinación de credenciales diplomáticas que merece anotarse.

El acuerdo fue firmado con Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela. Delcy Rodríguez era la vicepresidenta de Nicolás Maduro hasta que el ejército estadounidense capturó a Maduro el 3 de enero de 2026 y lo trasladó a Estados Unidos para juzgarlo por narcoterrorismo. Tras la captura, Trump reconoció a Rodríguez como nueva mandataria legítima de Venezuela. La misma Rodríguez. La vicepresidenta del narcoterrorista. Que ahora firma acuerdos petroleros con Washington y los llama "el resultado del fortalecimiento de las relaciones entre Venezuela y Estados Unidos."

María Corina Machado, la líder opositora por cuya libertad la derecha española organizó conciertos en la Puerta del Sol con Carlos Baute, no aparece en ninguna parte del acuerdo. Trump no la mencionó. Rubio no la mencionó. Hegseth tampoco, aunque Hegseth tiene otras prioridades teológicas. La libertad venezolana que tanto preocupaba a Feijóo, Ayuso y Almeida resultó tener una definición operativa muy específica: era el papel de regalo. El petróleo era el regalo. El papel ya se puede tirar.

Trump argumentó que Venezuela "robó petróleo estadounidense" cuando Hugo Chávez nacionalizó la industria hace décadas, y que por tanto el acuerdo actual es una restitución histórica. La lógica es la misma que usarían los propietarios originales de las tierras de Texas para reclamar su devolución, pero esa comparación no aparece en Truth Social porque no todos los robos históricos tienen el mismo interés para el algoritmo de la indignación selectiva. Que conste en acta, por si en algún momento alguien necesita releer la hemeroteca.

El acuerdo se produce mientras la guerra contra Irán mantiene el petróleo a 113 dólares el barril y las reservas estratégicas estadounidenses han caído por debajo de los 300 millones de barriles por primera vez en décadas. La libertad, el narcoterrorismo y la soberanía son conceptos que en la política exterior estadounidense tienen una elasticidad directamente proporcional al precio del barril.

Islandia vota no a la UE con el 52,8% y Europa descubre que no todo el mundo quiere subirse al barco mientras hace agua

Este mismo domingo 30 de agosto, Islandia celebró un referéndum sobre si reanudar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea. El resultado: 52,8% en contra, 47,2% a favor. La única zona donde ganó el sí fue Reikiavik. El resto del país, no.

El referéndum no preguntaba si Islandia quería entrar en la UE. Preguntaba si quería volver a sentarse a hablar sobre si quería entrar en la UE. Islandia dijo que ni eso. La negativa es tan contundente en su contenido como delicada en su forma: no es un portazo, es una puerta que se cierra despacio con mucha educación y con la firmeza de quien sabe exactamente lo que tiene y lo que no quiere.

Lo que Islandia tiene: acceso completo al mercado único europeo a través del Espacio Económico Europeo, libertad de movimiento, acceso a fondos estructurales parciales, y soberanía plena sobre sus pesquerías, que es el punto que en cualquier negociación de adhesión islandesa con la UE produce el mismo resultado que el café en el azúcar: lo disuelve todo.

Lo que Islandia no tiene: cuotas pesqueras dictadas por Bruselas, política exterior común que la obligue a posicionarse en guerras que no son las suyas, BCE, euro, Von der Leyen. El balance, desde Reikiavik, es favorable.

El argumento geopolítico para el sí era la amenaza ártica. Trump lleva dos años amenazando con quedarse con Groenlandia. El Ártico se calienta y se convierte en zona estratégica de primer orden por sus recursos y sus rutas marítimas. La lógica era: si el perro naranja te puede morder, métete en la manada europea para protegerte. La lógica del 52,8% que votó no es más sencilla y más honesta: meterse en la manada europea para protegerte del perro naranja es una estrategia razonable si la manada europea protege a sus miembros de los perros naranjas, lo cual en los últimos dos años ha quedado demostrado que no ocurre exactamente así. La UE que no suspendió el acuerdo de asociación con Israel mientras Israel violaba doscientas veces el alto el fuego en el Líbano, que dejó a España sola ante la crisis de Ceuta mientras Meloni pedía su expulsión de Schengen, que tiene los valores europeos escritos en papel que resulta indistinguible del papel higiénico de las embajadas americanas e israelíes en Bruselas, esa UE no ofrece exactamente la protección que el argumento ártico prometía.

Islandia ya tiene lo único que funciona en la UE. El resto es reuniones en Estrasburgo, declaraciones de preocupación y acuerdos de asociación que se mantienen vigentes independientemente de lo que haga el asociado.

El 52,8% lo ha calculado correctamente. El 47,2% también tiene sus razones, pero esta semana han perdido el referéndum y ganado el argumento solo en Reikiavik, que es también una forma de resumen de cómo funciona la política en las capitales europeas respecto al resto del territorio que supuestamente representan.

La internacional libertaria, sus granjas de bots y el día que el mago dejó ver los hilos

Fernando Cerimedo es un asesor de comunicación argentino, estrecho colaborador de Javier Milei y de otros líderes de la internacional libertaria latinoamericana, entre ellos el chileno José Antonio Kast. En agosto de 2026, las autoridades bolivianas desmantelaron en su territorio lo que los investigadores describieron como una granja de bots: servidores y equipamiento informático diseñado para generar actividad artificial en redes sociales, amplificar contenidos, crear la apariencia de consenso donde no lo hay y multiplicar el impacto de mensajes políticos mediante cuentas automatizadas. Cerimedo fue detenido. El equipamiento, incautado.

Lo que ocurrió a continuación tiene la elocuencia de un experimento de laboratorio involuntario. Dos consultoras independientes midieron el impacto digital de Milei y su entorno antes y después del desmantelamiento. El "posteo típico" de Milei, la mediana entre sus publicaciones de mayor y menor impacto, perdió el 62% de su alcance. Sus visualizaciones pasaron de 447.000 a 93.000. Las quince cuentas libertarias con mayor número de interacciones cayeron de miles de likes y retuits a apenas unos cientos. Un posteo típico de los principales funcionarios del gobierno rinde un 49% menos que al inicio de la gestión.

La relación causal directa entre el desmantelamiento de Cerimedo y la caída de Milei no está probada pericialmente todavía. Lo que sí está documentado es la coincidencia temporal y la magnitud del desplome. Cuando algo que funcionaba deja de funcionar exactamente en el momento en que se retira el mecanismo que lo podría haber estado haciendo funcionar, la ausencia de prueba pericial no equivale a ausencia de relación. Equivale a que la pericia todavía no ha llegado. Mientras tanto el desplome está ahí, con sus números, con su fecha y con su correlación.

La internacional libertaria lleva años construyendo su hegemonía cultural con tres herramientas básicas: dinero de banqueros y tecnoseñoros con mucha pasta, compra de medios de comunicación o creación de ecosistemas mediáticos propios, y amplificación artificial de su presencia en redes sociales para crear la impresión de que su movimiento es más masivo, más espontáneo y más orgánico de lo que es. Musk compró Twitter y lo convirtió en X, la plataforma donde el algoritmo amplifica exactamente el tipo de contenido que beneficia a la internacional libertaria, lo cual puede ser una coincidencia o puede ser un modelo de negocio. Ambas cosas pueden ser ciertas simultáneamente, que es también cómo funciona el capitalismo en su mejor versión.

Cerimedo ponía los bots. Milei ponía el personaje. Kast ponía la geografía. El resultado era una apariencia de movimiento global espontáneo que resultó ser, al menos en parte, una infraestructura técnica que alguien pagaba y alguien operaba desde Bolivia.

El mago dejó ver los hilos. El truco no ha desaparecido, pero ya no funciona igual. Los bots de Cerimedo, si eran bots de Cerimedo, han dejado de amplificar. El León ruge en X con la misma intensidad de siempre, pero llega a menos gente, genera menos interacción y ocupa menos espacio en la conversación pública. La fatiga digital, nuevo eufemismo para el viejo concepto de manipulación de masas a través de la información. Lo que viene después tiene precedentes históricos. Ninguno de ellos es especialmente bueno para quien dependía del artificio.

El pastor ha recogido las vacas y se ha ido despidiéndose en 4 idiomas, por si yo entendía alguno de esos. Los girasoles siguen mirando hacia el este en la oscuridad que se acerca, buscando un sol que ya no está. El Tamiš sigue bajando despacio. En este pueblo sin nombre en el mapa de nadie se habla en cinco lenguas y se escribe en seis alfabetos y nadie ha necesitado una granja de bots para convencer al vecino de nada. Se convencen con la rakija, con el trabajo y con el tiempo. Es un método más lento, pero tiene la ventaja de que cuando funciona, funciona de verdad.

Teo García. Corresponsal. Pasaportes: varios, ninguno en regla desde 1989.

*Este despacho fue escrito en algún pueblo del Banato vojvodino a orillas del Tamiš, al atardecer de los últimos girasoles del mar panónico. El pastor que convida la viljamovka no sabe quién es Cerimedo, no sabe quién es Trump y tiene una opinión muy formada sobre el precio del petróleo, que expresa exclusivamente en el idioma que le da la gana de los cinco que habla. Esta semana, cualquiera de sus vacas tiene cosas más importantes que decir que todos los bots desmantelados en Bolivia.