Crónicas del Apocalipsis Pendiente 020
Despacho n.º 020 — Fecha: 16 de septiembre de 2026

Desde: un desfiladero junto al mar en la Boka Kotorska, Montenegro. A la sombra de la roca, con el agua de la bahía al alcance de la mano y los cruceros al alcance de la vista, que no es lo mismo. Rakija fresca de uva que convida uno de los pocos vecinos de la zona que sigue resistiéndose a poner un puesto de aceite refinado disfrazado de virgen extra, a fletar su barca para excursiones turísticas de stop&go, o a hacer nada que no sea pescar, hacer queso de vaca ahumado con nueces y visitar a su Kum al otro lado de la bahía. El queso sabe a leche y a nueces. La rakija sabe a uva y a septiembre. Los cruceros llevan sus propios víveres pasteurizados, envasados y despresurizados.
Desde aquí se ven los cruceros. Son enormes. Flotan con la indiferencia específica de quien ha llegado a un sitio solo para decir que ha estado. Sus pasajeros desembarcan, caminan unas horas por la bahía más hermosa del Adriático mirando la pantalla del teléfono para fotografiar lo que verían perfectamente sin el teléfono, compran algo en una tienda que vende exactamente lo mismo que las tiendas de los otros cinco puertos del mismo itinerario, y vuelven al barco. La Boka Kotorska ha visto pasar ilírios, romanos, venecianos, otomanos, austriacos y yugoslavos. Ahora ve pasar cruceristas con bolsas de papel de seda. El vecino de la rakija lleva toda la tarde con la misma expresión. No es desprecio. Es algo más antiguo y más preciso que el desprecio. Con la roca detrás y la bahía delante y los cruceros en medio, informo del estado de las cosas.
El apocalipsis petrolero, Trump y el negocio de la guerra que alguien está ganando mientras tú pagas la gasolina
El 10 de septiembre, drones lanzados desde territorio iraquí atacaron el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí, que transportaba siete millones de barriles diarios y era la única ruta alternativa al estrecho de Ormuz, desde que el bloqueo naval en el Golfo comenzó. Las autoridades saudíes atribuyeron el ataque a milicias proiraníes asentadas en Irak. Irak destituyó a un comandante militar en respuesta y pidió tiempo para gestionar la situación. Trump señaló a Irán como probable responsable político. Nadie ha identificado públicamente al autor material del ataque, lo cual en el contexto de esta guerra, es menos una laguna informativa que una característica del sistema.
Simultáneamente, los hutíes de Yemen tomaron el control del puerto de Mocha en el estrecho de Bab el-Mandeb, cerrando otra ruta de salida del crudo saudí. Desde el 11 de septiembre no ha salido ningún barco cargado de petróleo del puerto de Yanbu. Al menos tres refinerías europeas han recibido la cancelación de sus cargamentos previstos para finales de septiembre, aplazados hasta noviembre. El barril de Omán llegó a tocar los 150 dólares el 15 de septiembre.
Hagamos el mapa completo, porque los mapas completos son lo que el ciclo de noticias de cuarenta y ocho horas no tiene tiempo de hacer. Estrecho de Ormuz: bloqueado por la guerra entre EEUU e Israel contra Irán desde febrero. Oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudí: fuera de servicio desde el 10 de septiembre. Estrecho de Bab el-Mandeb: bajo control hutí desde el 12 de septiembre. Rusia: desconectada del mercado europeo desde 2022, con sanciones que impiden comprarle gas y petróleo al vecino más cercano geográficamente. Venezuela: bajo control americano tras la invasión y "el acuerdo" de agosto, con Chevron y Halliburton gestionando el 21% de las reservas del país mientras la libertad venezolana es anotada en la lista de espera.
Las rutas alternativas que quedan: el Canal de Suez, que depende de que todo lo anterior funcione. Y el Cabo de Buena Esperanza, que añade tres semanas al trayecto y eleva los costes de flete a niveles que el precio del barril a 150 dólares ya anticipa.
Europa, en este mapa, es el territorio que se peleó con su proveedor ruso por razones geopolíticas aparentemente legítimas, si nunca has probado rakija de ciruela, se quedó sin alternativa propia porque lleva décadas sin desarrollar independencia energética real, depende ahora de un aliado americano que controla o influye sobre prácticamente todos los puntos de suministro alternativos, y paga el petróleo a 150 dólares mientras ese aliado gestiona el negocio. El bendito aliado. Que nos cuida tanto.
Lo más notable de todo esto no es la crisis. Es quién gana dinero con ella. En los primeros tres meses de 2026, el período en que comenzó la guerra entre EEUU e Israel contra Irán, Trump compró hasta 3,6 millones de dólares adicionales en acciones de petróleo y gas mientras su cartera crecía. Un análisis de legisladores demócratas encontró que sus inversiones personales en el sector petrolero han rendido probablemente millones en beneficios en 2026. Trump hace una media de más de treinta operaciones bursátiles al día en junio, por un total de entre 78 y 263 millones de dólares en transacciones. El presidente que declara la guerra contra el país que controla el estrecho de Ormuz compra acciones de petróleo antes de que el petróleo suba. El presidente que firma el acuerdo petrolero con Venezuela compra acciones de petróleo antes de que el petróleo suba. El presidente, que permite el ataque al oleoducto saudí tiene acciones de petróleo, mientras el petróleo sube a 150 dólares. La correlación no prueba causalidad, pero muchos han sido condenados a prisión por menos.
Los drones se lanzaron desde Irak. Las milicias proiraníes operan en Irak. Irán compra el petróleo que no puede vender por el bloqueo americano a través de China. China advirtió que el estrecho de Ormuz está abierto para sus barcos. Trump fue a Pekín a pedir que China presione a Irán y volvió con semillas para la Rosaleda de la Casa Blanca. El mapa tiene sus propios colores y ninguno de ellos es el de la inocencia. Que conste en acta.
Von der Leyen descubre que los ciudadanos europeos tienen ahorros y que sería una pena no usarlos para algo más productivo que tenerlos en el banco
El 1 de septiembre, Von der Leyen compareció ante la patronal francesa MEDEF en París y anunció que Europa dispone de unos 10 billones de euros de ahorro de los hogares, el 70% del ahorro familiar europeo, en depósitos bancarios, y que ese ahorro es "pasivo" y debe "ponerse al servicio de las empresas". La propuesta se llama Unión de Ahorros e Inversiones y es, según Bruselas, voluntaria. Nadie va a obligar a nadie a nada. Solo van a crear los incentivos fiscales adecuados para que sea más ventajoso meter el dinero en los vehículos de inversión que Bruselas diseñe que tenerlo en el banco. La diferencia entre obligar y crear incentivos fiscales que hacen que la alternativa sea peor es la diferencia entre el palo y la zanahoria, con la particularidad de que ambos acaban en el mismo sitio.
El diagnóstico de Von der Leyen es correcto en sus cifras. La tasa de ahorro de los hogares europeos alcanza el 14,7%, frente al 2,5% de las familias estadounidenses. Los europeos ahorran más. Lo hacen en depósitos bancarios porque los depósitos bancarios son seguros, accesibles y no requieren que un burócrata de Bruselas decida en qué sector estratégico debe invertirse el dinero de tu cuenta corriente. La seguridad del depósito bancario es inversamente proporcional al riesgo de que alguien te lo gestione. Von der Leyen prefiere que asumas el riesgo. Von der Leyen no asume el riesgo. Von der Leyen cobra un sueldo fijo de la institución que va a decidir en qué inviertes.
El riesgo que señalan los economistas críticos es que la fiscalidad deje de ser neutral y los gobiernos utilicen ventajas tributarias para conducir el ahorro de los hogares hacia sectores elegidos por los burócratas de Bruselas. En cristiano: que te penalicen fiscalmente por tener el dinero en el banco hasta que sea más barato meterlo en el fondo europeo de inteligencia artificial o en el bono de defensa comunitario, que son dos de los destinos que la propuesta contempla. El ciudadano europeo que lleva años ahorrando para cubrir imprevistos, para la vejez, para no depender de un sistema de pensiones que todos los años nos dicen que no es sostenible, ese ciudadano descubre que sus ahorros son "pasivos" y que Bruselas tiene planes mejores para ellos.
Lo más elegante del asunto, es el momento elegido para lanzar la propuesta. Europa está pagando el petróleo a 150 dólares el barril. La guerra cuesta dinero. El rearme cuesta dinero. La transición energética que no se hizo cuando debía hacerse cuesta dinero. Y resulta que los ciudadanos europeos tienen 10 billones de euros en sus cuentas bancarias haciendo nada. La coincidencia es tan conveniente que casi parece planificada. Que el dinero fluya siempre en la misma dirección es la única ley económica que ningún ciclo rompe: de los que tienen poco hacia los que tienen mucho, con intermediarios bien remunerados en el camino, que lo llaman dinamización del capital.
Yo mientras tanto estoy pensando en cobrar en botellas de rakija. Es lo único que no pierde valor, lo vendas o lo uses. La diversificación de cartera más lúcida disponible en este momento histórico.
Ben Gvir visita la cárcel, se siente feliz y presenta un plan para vaciar Gaza en siete años, que es la solución final con mejor packaging
El ministro de Seguridad Interior israelí Itamar Ben Gvir visitó una cárcel con presas palestinas y les dijo que, mientras él esté a cargo, "se acabaron los campamentos de verano en las cárceles israelíes." Acto seguido declaró sentirse "feliz" de haber reducido al mínimo del mínimo las condiciones de internamiento para la población palestina encarcelada. Desde el 7 de octubre de 2023, al menos 104 detenidos palestinos han muerto bajo custodia israelí, muchos de ellos aparentemente como resultado directo de la tortura, la negligencia médica y la privación de alimentos, según datos de la ONG Médicos por los Derechos Humanos Israel.
La semana siguiente, con la coherencia de quien tiene una agenda y la sigue, Ben Gvir presentó el plan 'Desconexión 710', que contempla promover la salida "voluntaria" de la Franja de Gaza de 1,86 millones de personas en un plazo de siete años, con la creación de una oficina gubernamental específica, acuerdos con países receptores y paquetes de asistencia para los emigrantes.
Detengámonos en la palabra voluntaria. Ben Gvir la usa para describir la salida de 1,86 millones de personas de un territorio que lleva dos años siendo bombardeado sistemáticamente, cuyas infraestructuras civiles han sido destruidas, donde el mismo Ben Gvir ha abogado por "matar entre 30 y 40 palestinos cada noche", donde las cárceles producen muertos por tortura y privación de alimentos, y donde la población lleva meses sin acceso regular a agua, electricidad o atención médica. Ben Gvir sostuvo que una parte considerable de los propios habitantes gazatíes "se mostraría proclive a evaluar una salida permanente" debido al severo deterioro de las condiciones de vida y la destrucción total de las infraestructuras civiles provocadas por su propio gobierno.
El argumento tiene la lógica de quemar la casa de alguien y luego presentarlo como que se fue voluntariamente porque las condiciones de habitabilidad habían empeorado. Lo cual no es una metáfora. Es una descripción.
El ejército más moral del mundo tiene en su gabinete a un ministro que se siente feliz de que los presos mueran bajo custodia, que aboga públicamente por matar entre 30 y 40 personas por noche, que construye horcas con cabinas de observación para las familias y que presenta un plan para expulsar a 1,86 millones de personas llamándolo migración voluntaria. La Corte Penal Internacional tiene una orden de arresto contra Netanyahu. Contra Ben Gvir, no. Curioso. Los países europeos no ejecutan la de Netanyahu porque les resulta diplomáticamente incómodo. El multilateralismo europeo de los valores compartidos sigue muy preocupado.
El vecino del queso ahumado y la rakija de uva lleva mirando el mismo trozo de bahía toda la tarde con la expresión de saber que, mirar la bahía es lo más sensato que puede hacerse mientras todo lo anterior ocurre. No lo digo para romantizarlo. Lo digo porque tiene razón.
El crucero ha maniobrado para salir de la bahía. Sus pasajeros han vuelto a bordo con las bolsas de papel de seda y las fotos en el teléfono. La Boka Kotorska sigue igual que antes de que llegaran, aunque ahora con un poco más de basura. El vecino recoge sus cosas. Me ofrece el último trozo de queso. Lo acepto. La rakija también se ha acabado. El sol está bajando sobre los desfiladeros y la bahía se vuelve de ese color específico que tiene el agua cuando la luz pierde la batalla con la roca.
Desde aquí todo lo anterior parece igual de absurdo que desde cualquier otro sitio. Pero aquí al menos el queso es bueno y el Adriático reconforta.
Teo García. Corresponsal. Pasaportes: varios, ninguno en regla desde 1989.
Este despacho fue escrito en un desfiladero de la Boka Kotorska, Montenegro, junto a un vecino que lleva toda la vida resistiéndose a convertir su barca, su queso y su rakija en producto turístico. Hoy ha convencido a un corresponsal apátrida de que tiene razón en todo. Mañana convencerá a otro.