El Alisio no vota nº1
Nº 1 - Primero de Mayo, o el día que los sindicatos salieron a defender al trabajador Por Carmelo "Melo" D.H., corresponsal donde nadie lo mandó
Son las once y cuarto de la mañana y estoy bebiendo un ron con Cola Cao porque en el bar donde he dormido no había leche y el Cola Cao era lo único que le daba al alcohol un aire de desayuno con cierta dignidad. El camarero, que se llama Rayco y que lleva diecisiete años trabajando sin contrato en temporada alta y con contrato de cuatro meses en temporada baja, me ha dicho que hoy es fiesta. Le he preguntado que qué se celebra. Me ha dicho que el Día del Trabajador. Me ha cobrado el ron igual.
Afuera, en la calle, hay una manifestación.
Ustedes pensarán que una manifestación del Primero de Mayo es una cosa seria, con gente cabreada, con reivindicaciones concretas, con la sensación de que algo podría cambiar si uno grita lo suficientemente fuerte. Ustedes llevan mucho tiempo sin salir a la calle. O llevan mucho tiempo saliendo a la manifestación equivocada.
Yo he contado las pancartas. Había una que decía "Sus guerras no las pagamos", lo cual está muy bien dicho pero tiene el pequeño problema de que Canarias no tiene ejército, no tiene política exterior y lo más bélico que ha hecho esta tierra en los últimos cincuenta años fue el referéndum interno de Coalición Canaria sobre si el logo del partido debería cambiar o no. Ganó el que tenía el volcán, por cierto, que es una metáfora que ustedes pueden interpretar como quieran.
Había otra pancarta que decía "Al monopoly se juega en el tablero", en referencia a la vivienda. Nadie parecía saber exactamente quién la había hecho ni si era una crítica al mercado inmobiliario o una queja de que en los pisos turísticos ya no hay juegos de mesa. En el sur de la isla hay apartamentos que cuestan ochocientos euros la semana y no tienen ni tenedor, pero eso tampoco sale en la pancarta.
Pero lo mejor, lo verdaderamente extraordinario de la mañana, era ver a los secretarios generales de los sindicatos mayoritarios subidos al camión de cabecera con la cara de quien ha sobrevivido a otra legislatura sin despeinarse. El señor de UGT ha dicho que este Primero de Mayo "no es una fiesta". Tiene razón: técnicamente es un puente de tres días en el que los hoteles del sur han cobrado un cuarenta por ciento más que la semana anterior. El camarero Rayco, que trabaja en uno de esos hoteles, me lo ha confirmado antes de cobrarme el ron.
Luego ha aparecido el ministro Torres. Ángel Víctor Torres, que es de aquí, que nació aquí, que creció aquí, y que ahora viene aquí cada vez que hay una manifestación a decir que el PSOE acompaña a los trabajadores, igual que uno acompaña a un familiar al médico: aparece, sonríe, espera que acabe y luego se va a Madrid en el AVE. Canarias no tiene AVE, pero eso es otra crónica.
Lo que yo no comprendo, y llevo veintiséis años sin comprenderlo, es cómo ustedes han conseguido que los sindicatos mayoritarios de este país funcionen como ONG del convenio colectivo. CCOO y UGT cobran subvenciones públicas, tienen locales financiados por el Estado, sus liberados sindicales cotizan a la Seguridad Social sin pisar una empresa en su vida, y sin embargo cada Primero de Mayo salen a la calle a exigir que otros les suban el sueldo a otros. Es un sistema de una elegancia matemática que yo, con todos mis años de periodismo, todavía no he logrado superar. Ni quiero.
El camarero Rayco tiene los segundos peores salarios del país, según me ha explicado el señor de UGT desde el camión de cabecera, con un micrófono que costaba más que el sueldo mensual de Rayco. Rayco ha estado en la manifestación dos horas, luego se ha ido al curro porque en puente no se pide el día libre cuando eres Rayco. Le he preguntado si está afiliado a algún sindicato. Me ha mirado como si le hubiera preguntado si veranea en Marbella.
Clavijo, mientras tanto, ha tuiteado desde algún lugar que hay "avances" pero que "quedan retos". Es la frase más usada en la política canaria desde 1983. La han dicho todos los presidentes, todos los consejeros, todos los alcaldes de todos los municipios con barranco y ayuntamiento propio. Yo la tengo subrayada en mi libreta con tres colores distintos porque cada vez que la oigo me pregunto qué diferencia hay entre un avance con retos pendientes y no haber avanzado nada, y la respuesta es que la diferencia es el cargo, el coche oficial y las dietas.
Me termino el ron. Rayco recoge las sillas de la terraza porque va a llover, dice. Le pregunto si la lluvia también es un reto pendiente. No me responde. Tiene trabajo.
El SEAT Trans arranca al tercer intento, como siempre, porque el Trans es un vehículo que también tiene sus propios retos pendientes, concretamente el carburador, la puerta del copiloto que solo abre desde fuera, y una extraña vibración en tercera que el mecánico de Guía lleva dos años llamando "cosa de la junta" sin más explicación. En el asiento de atrás llevo una muda, mi libreta y media botella de Cocal. El lunes hay un pleno en un municipio cuyo nombre prefiero no mencionar para que no me denuncien antes de llegar.
Canarias, 1 de mayo de 2026. Los trabajadores han marchado. Los sindicatos han cobrado. El camarero trabaja.
El alisio sopla. Como siempre, a favor de los mismos.
Carmelo "Melo" D.H. es periodista. Fue periodista. Sigue siéndolo aunque eso ya no le pague el gasoil.