El Alisio no vota nº3
Nº 3 — "El presidente, las ratas y ChatGPT: una historia de amor institucional"
Por Carmelo "Melo" D.H., corresponsal donde nadie lo mandó
Escribo desde los altos de Chimiche, con vistas al puerto de Granadilla, que esta semana ha sido el ombligo del mundo conocido y de parte del desconocido. Tengo delante la segunda botella de vino blanco amarillento que no dorado, porque el dorado cuesta dinero y yo no tengo dinero, que me ha dado un mago de las afueras del pueblo a cambio de subirle el pan desde la panadería. El vino sabe a piedra caliza, a tiempo detenido y a una honestidad áspera que, después de lo que llevo viendo esta semana, resulta casi reconfortante.
Desde aquí arriba se ven los muelles. El sitio exacto donde estuvo fondeado el MV Hondius, el crucero con el hantavirus, el barco que desató la crisis sanitaria más seria que ha vivido este archipiélago en años y que nuestro presidente convirtió, con una habilidad que francamente no le conocía, en la crisis política más bochornosa protagonizada por un dirigente autonómico español en mucho tiempo. Y eso, con la competencia que hay en el género, es un mérito que hay que reconocerle.
EL BARCO, EL VIRUS Y EL ARGUMENTO CIENTÍFICO DE LAS CINCO DE LA TARDE
El MV Hondius es un crucero de expedición que salió de Ushuaia el 1 de abril con ciento y pico pasajeros y la mala suerte de llevar entre ellos el Virus Andes, la única cepa de hantavirus que se transmite entre personas. En el camino murieron tres. La OMS pidió formalmente a España que acogiera el barco. El Gobierno de España dijo que sí. La operación coordinó veintitrés países, evacuó a más de cien pasajeros en cuarenta y ocho horas y el director general de la OMS compareció junto a Pedro Sánchez para agradecer al país su liderazgo y a la población de Tenerife su amabilidad y solidaridad. El Papa también lo celebró. La Comisión Europea también. La ONU también.
Fernando Clavijo, presidente del Gobierno de Canarias, declaró al día siguiente que era un día triste para Canarias y triste para la democracia.
Tómense un momento. Respiren. Continúo.
Clavijo se opuso desde el minuto cero a que el barco entrara en aguas canarias. Pidió garantías. Luego más garantías. Luego anunció que prohibía el fondeo en el puerto de Granadilla, con la pequeña complicación de que el puerto de Granadilla es de interés general y sus competencias no llegan hasta ahí, de modo que la Marina Mercante lo ignoró con esa elegancia institucional que tiene el Estado cuando alguien hace mucho ruido desde una competencia que no tiene. El barco entró de madrugada. La operación fue perfecta. Clavijo la llamó día triste.
Pero lo más extraordinario, lo que ha colocado a nuestro presidente en los manuales de comunicación de crisis de media Europa como ejemplo canónico de lo que no se debe hacer jamás bajo ninguna circunstancia, fue el argumento de las ratas.
A las cinco y trece minutos de la tarde del sábado, Clavijo envió a la ministra de Sanidad, Mónica García, un informe justificando sus objeciones. El argumento central era que las ratas del barco podían nadar hasta la costa de Tenerife y contagiar a la población de hantavirus andino.
El informe lo había generado ChatGPT. Ochenta y pico mil euros de sueldo anual para que corte y pegue un texto de chatgpt. Esperemos que al menos haya sido de la versión de pago.
No es un rumor. No es exageración periodística. El texto tenía el aspecto exacto que tiene una respuesta de ChatGPT, con el formato de ChatGPT, con los hipervínculos de ChatGPT, incluyendo uno que llevaba a YouTube. Clavijo no se molestó ni en cambiarle la fuente ni en disimular el origen. A las cinco y trece minutos de la tarde de un sábado de crisis sanitaria internacional, el presidente del Gobierno de Canarias copió, pegó y envió una respuesta de inteligencia artificial a la ministra de Sanidad como argumento científico oficial del Ejecutivo canario.
El texto decía, y lo transcribo porque la realidad a veces es más socarrona que cualquier columnista: "Sí, las ratas son excelentes nadadoras y pueden sobrevivir en el agua durante largos periodos, incluso hasta tres días seguidos."
Sanidad respondió a las diez y media de la noche con un informe firmado por personas con nombre, apellidos y formación acreditada. Explicaba que el roedor que transmite el hantavirus es el Oligoryzomys longicaudatus, que vive en áreas boscosas del sur de Chile y Argentina, que no frecuenta puertos ni costas, que las inspecciones del barco no habían encontrado roedor alguno a bordo, y que la hipótesis de la rata nadadora no era plausible en ningún escenario científicamente aceptable. El director del Instituto de Salud Global de Barcelona declaró en televisión que ese tipo de argumentos no provienen de expertos. Lo dijo con mucha diplomacia. Yo estoy en los altos de Chimiche con la segunda botella y no tengo tanta.
Clavijo ignoró el informe. El barco entró. La operación fue un éxito.
EL DÍA SIGUIENTE, Y EL SIGUIENTE, Y EL SIGUIENTE
Aquí es donde la cosa se pone realmente interesante, porque cualquier político con un mínimo de instinto de supervivencia, después del ChatGPT de las ratas, después de que la OMS dijera éxito y el Papa dijera solidaridad y la Comisión Europea dijera ejemplo, habría bajado el tono, esperado a que pasara la tormenta y luego intentado que nadie hablara más del asunto. Es la táctica básica. Es lo que hace hasta el concejal más torpe de cualquier municipio con barranco del norte de Gran Canaria.
Clavijo no.
Clavijo fue al Parlamento canario y declaró que el Gobierno central había ocultado deliberadamente información. Que había positivos a bordo que Sanidad sabía y calló. Que no le hicieron las PCR que él había pedido porque, y esto es textual, "se iba a destapar su gran mentira." Que nadie puede dar lecciones de solidaridad al pueblo canario. Que lo que había vivido Canarias era caciquismo, prepotencia y arrogancia por parte de Madrid. Que él, personalmente, había dado un paso a un lado para que la operación fuera un éxito, lo cual es una manera muy particular de describir el hecho de que la Marina Mercante le ignoró y el barco entró de todas formas.
Torres, el ministro, le explicó que el positivo que Clavijo usaba como prueba de conspiración era un test no concluyente que luego dio negativo dos veces. La ministra García dijo que habían actuado con toda la diligencia y transparencia. El portavoz socialista en el Parlamento canario le dijo que Canarias había sido solidaria y comprometida, pero que quien no había sido solidario era él, su gobierno. Otro parlamentario le dijo que usted no es Canarias, usted representa a Canarias, y que en esta ocasión lo había hecho de manera lamentable, vergonzosa e insolidaria.
Clavijo respondió que Madrid quería que agachara la cabeza. Que no iba a aceptar que nadie viniera de Madrid a poner en riesgo la seguridad de los canarios. Que él había defendido a Canarias por encima de todo. Y, para rematar, agradeció las llamadas de apoyo recibidas del presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, y del Rey Felipe VI.
Es decir: el Papa, la OMS, la ONU, la Comisión Europea, veintitrés países coordinados y la ministra de Sanidad dijeron que había sido un éxito modélico. Clavijo consiguió el apoyo de Feijóo.
Llevo veintiséis años cubriendo política canaria. He visto concejales justificar contratos con primos mediante el argumento de que los primos también son ciudadanos. He visto consejeros explicar sobrecostes de obra pública con una serenidad que solo da la inocencia o su contrario. He visto alcaldes de municipios de tres mil habitantes hablar de sinergias con una cara absolutamente tranquila. Pero un presidente autonómico que, después de mandar un informe de ChatGPT con links a YouTube sobre la capacidad natatoria de las ratas, no solo no reconoce ningún error, sino que sube al Parlamento a acusar al Gobierno de conspiración, a reivindicar el caciquismo de Madrid como argumento y a agradecer la llamada de Feijóo como si eso fuera un respaldo y no una señal de alarma, eso es una novedad en el género que yo no esperaba ver en esta legislatura.
La tienen en casa. La pagan entre todos.
El mago ha subido con un pedazo de queso. Le he contado lo de las ratas, lo del ChatGPT, lo del día triste, lo del caciquismo. Me ha escuchado en silencio, ha dado un trago largo al vino amarillento y ha dicho: "Con los políticos que tenemos, lo raro sería que las ratas no nadaran."
Le he dado la razón y la botella. Es el análisis político más preciso que he escuchado en toda la semana, y el hombre no tiene ni wifi.
El alisio sopla. Como siempre, a favor de los mismos. Aunque esta semana se ha reído un poco también.
Carmelo "Melo" D.H. es periodista. Fue periodista. Sigue siéndolo, aunque esta semana el mago de Chimiche le ha dado más información útil que cualquier rueda de prensa del Gobierno de Canarias.