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El Alisio no vota n°15

Nº 15 — "Los 485 millones, el bono de la lavadora y las garrafas del médico"

Por Carmelo "Melo" D.H., corresponsal donde nadie lo mandó

Estoy en una cueva entre Artenara y Lugarejos, en el corazón de Gran Canaria, con la Seat Trans aparcada a la sombra de una de las pocas palmeras que quedan en este tramo de barranco. El pastor que la habita me ha dejado descansar aquí junto al ganado sin hacer preguntas. Me ha dado un trozo de queso de oveja peligüey y un pisco de vino tinto, sin etiqueta, que sabe a tierra volcánica y fruta de altura, a algo que no tiene nombre en ninguna carta de vinos, pero que a estas alturas de la tarde sabe a gloria bendita. Desde aquí arriba se huele el tomillo y se escucha el silencio que queda cuando no hay wifi, ni nota de prensa del Gobierno.

Esta semana hay tres historias que tienen que ver con el dinero público, con cómo sale, con cómo llega y, con cómo desaparece antes de que alguien lo note.

LOS 485 MILLONES

El Gobierno de Canarias va a pagar 485 millones de euros a una treintena de empresas turísticas. No porque hayan construido algo. Sino porque no pudieron construir. La moratoria turística, aprobada hace años para frenar el crecimiento hotelero descontrolado en zonas ya saturadas, impidió a estas empresas ejecutar sus proyectos. Las empresas demandaron al Gobierno por no haberlas dejado construir donde el propio Gobierno había decidido que no se debía construir. Y el Gobierno, después de años de litigios, ha decidido que pagar 485 millones es la opción más razonable.

El consejero de Política Territorial, Manuel Miranda, lo llamó la alternativa "menos lesiva" para las arcas públicas. La diputada socialista Nayra Alemán le preguntó qué obtiene Canarias a cambio de esos 485 millones. Miranda respondió con suficiencia argumental. Nadie en la sala pudo identificar exactamente qué recibe Canarias a cambio. Lo que sí está claro es lo siguiente: las empresas que demandaron al Gobierno por no poder construir en sitios donde el propio Gobierno había decidido que era mejor no construir, van a cobrar casi quinientos millones de euros de dinero público. Y el mismo Gobierno que les paga, sigue hablando de modelo turístico sostenible, con la misma cara tranquila con la que firmó la moratoria que ahora le cuesta 485 millones.

En la cueva hace fresco. El queso de oveja es de los que se deshacen solos. El pastor no ha dicho nada en media hora y tiene más criterio económico que la mitad del Parlamento canario.

EL BONO, LA LAVADORA Y HACIENDA

El Gobierno de Canarias lanzó esta semana el Plan Renove de electrodomésticos. Un millón seiscientos mil euros en bonos para que los canarios cambien frigoríficos, lavadoras, lavavajillas, secadoras y placas de inducción por modelos más eficientes. Hasta 250 euros de ayuda para el ciudadano general. Hasta 450 para los vulnerables. Suena bien. Hay que leer hasta el final.

Primero: el bono hay que solicitarlo antes de comprar el electrodoméstico, en una plataforma digital, lo cual ya elimina a buena parte de la población mayor que más necesita cambiar el frigorífico de 1987 que tiene en casa, pero que no maneja plataformas digitales con la agilidad que requiere un bono que caduca a los quince días de emitirse. Quince días. Si no lo canjeas en quince días, se evapora.

Segundo: a El Hierro, isla con once mil habitantes, le corresponden ocho mil euros del total. Ocho mil. Con eso se pueden cambiar diecisiete lavadoras al precio máximo de ayuda, o ciento catorce frigoríficos al mínimo. Una isla entera, ocho mil euros, tres meses de campaña. Si hay dieciocho personas en El Hierro que quieran cambiarse la lavadora al mismo tiempo, ya se acabó el presupuesto.

Tercero, y aquí está la perla que el comunicado de prensa del Gobierno no menciona: el bono tributa en la declaración de la renta como ganancia patrimonial. Hacienda considera que los 250 euros que el Gobierno te da para comprarte una lavadora son un ingreso, y te cobra entre el 19% y el 47% de esos 250 euros en la siguiente declaración, según tu tramo. El bono neto real puede quedarse en 133 euros. El Gobierno te da 250, Hacienda te quita hasta 117, y el beneficio de la lavadora sigue intacto en los mismos bolsillos.

Las patronales Femepa y Femete, que representan al sector de distribución de electrodomésticos, fueron, según la nota de prensa del Gobierno, "clave en la puesta en marcha" del plan. El dinero público sale del Gobierno, pasa por el ciudadano como intermediario obligatorio, llega a la tienda al precio íntegro del electrodoméstico, y una parte vuelve a Hacienda vía IRPF. El ciudadano carga la lavadora escaleras arriba. Las patronales cierran el trimestre.

Le doy un trago al vino sin etiqueta. Sabe a honestidad, no como la patronal y el Gobierno autonómico.

LAS GARRAFAS DEL CONSULTORIO

El consultorio médico de Mala, en el municipio de Haría, Lanzarote, lleva meses con los grifos cerrados. Los análisis del agua de la instalación detectaron niveles elevados de cloruro de vinilo, un compuesto químico con controles específicos en el agua de consumo humano. La solución provisional, mientras se resuelve el problema, es usar garrafas de agua. En los aseos. En las consultas médicas. En enfermería.

Un centro sanitario canario, en septiembre de 2026, atiende a pacientes con garrafas de agua porque las tuberías están contaminadas y nadie ha resuelto todavía las tuberías.

El diputado de Nueva Canarias Yoné Caraballo y el concejal de Sanidad de Haría visitaron el consultorio esta semana para comprobar las quejas de vecinos, pacientes y trabajadores. Comprobaron las garrafas. El Ayuntamiento de Haría pidió al Servicio Canario de Salud información completa sobre el origen de la incidencia, los análisis realizados y las medidas adoptadas. El SCS no ha respondido públicamente. Las garrafas siguen ahí.

Canarias tiene la sanidad pública que los pacientes puntúan con un 8,8 sobre 10, según el comunicado que la Consejería publicó la semana pasada. Vox quiere quitarle la tarjeta sanitaria a 729 migrantes para resolver las listas de espera. En Mala, Lanzarote, el consultorio lleva meses funcionando con garrafas de agua y nadie sabe cuándo se va a arreglar la tubería.

El pastor recoge las ovejas cuando el sol empieza a bajar. Me queda un poco de vino y un cacho de queso. Desde esta cueva, el Gobierno de Canarias parece muy lejos. Lo cual es reconfortante hasta que uno recuerda que los 485 millones, los ocho mil euros de El Hierro y las garrafas del consultorio de Mala son la misma administración vista desde distintos ángulos.

El alisio sopla. Como siempre, a favor de los mismos.

Carmelo "Melo" D.H. es periodista. Fue periodista. Sigue siéndolo, aunque esta tarde el vino sin etiqueta del pastor de Artenara le ha explicado mejor que nadie la diferencia entre lo que el Gobierno anuncia y lo que el ciudadano recibe.