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El Alisio no vota nº16

Nº 16 — "El PIB, las lubinas y el médico que vigila al médico"

Por Carmelo "Melo" D.H., corresponsal donde nadie lo mandó

La Seat Trans está aparcada a al entrada de uno de los pocos caminos que quedan entre El Portezuelo y La Esperanza sin asfaltar, sin señalizar con PR ni GR, sin código QR en un cartel de madera nueva que te explica lo que estás viendo. Un camino de tierra que huele a monte húmedo y a la clase de silencio que no necesita una app para disfrutarse. Voy al mercadillo del agricultor a por los últimos ramos de orégano y laurel del año, y a recoger unas botellas de vino que me prometió un mago del país hace unos días, cuando le ayudé a cambiar la rueda pinchada del Santana en la pista de tierra que entraba al llano donde había soltado las doce cabras que le quedan. Más no le deja el médico, ni sus hijos, por la edad que tiene, dicen. Conducir tampoco, aunque el Santana no se conduce solo, y alguien tenía que recoger las cabras. Fui yo. El vino es la deuda.

Vista desde algún rincón de La Esperanza, Tenenrife

Esta semana hay tres historias que tienen en común que,alguien dice una cosa, mientras hace exactamente la contraria, que en esta tierra es el estilo normal de gobierno.

EL GOBIERNO QUE MIDE MÁS ALLÁ DEL PIB Y CELEBRA EL PIB

El martes 22 de septiembre, el laboratorio de innovación pública del Gobierno de Canarias, que se llama Islas Responsables Lab, y que existe, aunque nadie la conozca; organizó un encuentro virtual para analizar las nuevas formas de medir el progreso, más allá del Producto Interior Bruto. El encuentro partía del informe de la ONU que propone 31 indicadores de bienestar, equidad e inclusión para complementar el PIB.

El viceconsejero del Gabinete de Presidencia, Octavio Caraballo, inauguró el acto diciendo que, el PIB "no puede contarnos toda la historia sobre el progreso de una sociedad". Treinta y un indicadores. Bienestar. Equidad. Sostenibilidad. Una nueva brújula para el siglo XXI.

Al día siguiente, el miércoles 23 de septiembre, el vicepresidente del Gobierno de Canarias, Manuel Domínguez, compareció en el Parlamento para defender la gestión económica de la legislatura. Citó el PIB. Luego el PIB de nuevo. Luego el empleo. Luego los autónomos. Luego el PIB otra vez. Dijo que Canarias tiene ciento cuarenta y ocho mil autónomos, cifra récord. No dijo cuántos de esos autónomos lo son porque, la empresa que antes los contrataba decidió que era más barato no hacerlo. Dijo que la tasa AROPE de riesgo de pobreza está en el 31,2%, su nivel más bajo en dieciocho años, y lo presentó como un logro. Uno de cada tres canarios sigue en riesgo de pobreza o exclusión social, pero el porcentaje ha bajado un poco, así que es un éxito. Dijo todo esto desde el atril sin que le temblara la voz, probablemente porque no mencionó en ningún momento a quién van las ganancias del modelo que celebra. Si eso no se nombra, no incomoda.

El martes, el Gobierno de Canarias organizó un encuentro virtual para medir el progreso más allá del PIB. El miércoles, el vicepresidente del Gobierno de Canarias midió el progreso con el PIB. Entre los dos días no pasó nada que lo explique. Es simplemente la forma en que funciona esto: un brazo organiza el foro de innovación pública y el otro firma la nota de prensa del PIB, y los dos brazos pertenecen al mismo cuerpo, sin que haya cabeza que lo note.

LAS LUBINAS Y EL GOBIERNO QUE ESTUDIA LO QUE TODOS RECHAZAN

La empresa Gran Canaria Bass Company SL quiere instalar veinticuatro jaulas marinas, frente a la costa de La Aldea de San Nicolás, para producir cinco mil cuatrocientas toneladas de lubina al año. Mayoritariamente para exportación, porque la demanda interna del producto es baja, que es una frase que merece un momento de reflexión: el proyecto consiste en llenar de jaulas una costa canaria para producir un pescado que los canarios no compran suficiente.

En junio, el Cabildo de Gran Canaria votó por unanimidad pedir al Gobierno que paralizara el proyecto. Los ayuntamientos de La Aldea y Mogán presentaron alegaciones en septiembre. La Dirección General de Biodiversidad del Ministerio aconsejó a la empresa buscar otra ubicación con menor afección a las comunidades sensibles de los fondos marinos. La Dirección General de Salud Pública del Servicio Canario de Salud, advirtió del riesgo de contaminación para las zonas de baño de La Aldea. Greenpeace se opone. Los pescadores artesanales de la zona se oponen. Los vecinos se manifestaron en junio con una pancarta que decía "Chernes sí, lubinas no", que es el tipo de eslogan que se entiende sin necesidad de informe técnico.

El precedente es el que es: a finales de 2025, una mortandad masiva de lubinas en jaulas de acuicultura de Telde, obligó al cierre temporal de quince playas de Gran Canaria. Ese episodio generó un amplio debate sobre los riesgos de la acuicultura industrial en aguas canarias. La empresa promotora de La Aldea no es la misma que la de Telde, pero las jaulas son el mismo tipo de instalación, el mar es el mismo, y las corrientes también.

El Gobierno de Canarias sigue tramitando el proyecto. La Dirección General de Pesca tiene que responder a las alegaciones antes de resolver sobre la concesión. Todo el mundo dice que no. El Gobierno estudia el asunto, que es la forma canaria de decir, que todavía no ha decidido a quién le conviene más que salga adelante.

EL MÉDICO QUE VIGILA AL MÉDICO

El Servicio Canario de Salud empezó a entregar esta semana a los trabajadores en baja laboral una nota informativa, recordándoles sus obligaciones durante la incapacidad temporal: acudir a las revisiones médicas, mantener actualizados los datos de contacto, comunicar cambios de domicilio. El SCS lo presentó como una medida de información y transparencia. El sindicato médico CESM, CCOO y UGT lo llamaron convertir a los médicos en policías de las bajas.

Eric Álvarez, presidente del sindicato médico, señaló que cualquier paciente ya conoce esa obligación, y que las revisiones tienen una finalidad sanitaria, evaluar la evolución del paciente, no controlar si se está aprovechando de la baja. La secretaria general de CCOO Canarias, Vanesa Frahija, rechazó que se responsabilice a los profesionales de atención primaria de las incapacidades temporales.

Para entender por qué esto irrita a los médicos hay que recordar el contexto: Canarias lleva años perdiendo médicos hacia la sanidad privada y hacia la Península, porque las condiciones laborales no dan para quedarse. Las listas de espera de atención primaria son de las más largas de España. La inversión pública en sanidad no llega al porcentaje que exige la propia ley canaria. Los médicos de cabecera atienden más pacientes por jornada de los que cualquier guía de buenas prácticas recomendaría. Y la respuesta del SCS al problema del absentismo, que incluye en sus propias estadísticas, permisos retribuidos y vacaciones como si fueran bajas fraudulentas, es pedir a esos mismos médicos que vigilen que los pacientes vengan a las revisiones.

La nota informativa que el SCS entrega a los trabajadores de baja no dice nada sobre qué va a hacer el SCS para que la lista de espera de cuarenta y cinco días de más que tarda el sistema público respecto a una mutua privada, deje de cronificar las bajas. Esa parte no figura en el documento. Las del sistema, en otro folio que no se ha impreso todavía.

El camino termina cerca del mercadillo. El mago tiene el orégano atado con cordel y las botellas en una caja de cartón que ha forrado con periódico viejo. Me da las dos cosas sin decir nada, que es su forma de saldar una deuda, y de no darle más importancia de la que tiene. El Santana sigue aparcado en su patio. Las doce cabras están donde él decide.

Esta semana en Canarias: el Gobierno organiza un foro para medir el progreso más allá del PIB y al día siguiente el vicepresidente defiende la legislatura con el PIB. El Gobierno sigue tramitando una macrogranja de lubinas que el Cabildo, dos ayuntamientos, el Ministerio de Medio Ambiente y los vecinos rechazan. Y el Servicio Canario de Salud pide a los médicos que vigilen a los pacientes de baja en lugar de preguntarse por qué los pacientes necesitan estar de baja.

El alisio sopla. Como siempre, a favor de los mismos.

Carmelo "Melo" D.H. es periodista. Fue periodista. Sigue siéndolo, aunque esta semana el mago de La Esperanza le ha dado orégano, laurel y vino a cambio de cambiar una rueda, que es la transacción económica más fructífera que ha cerrado en todo el mes.